
Quedan grabadas a fuego y se transforman
en un eco eterno en mi corazón.
Las voy acuñando en un cofre dentro del alma
No quiero que se escapen.
Son mías el patrimonio de mis angustias
Las buenas palabras son las que me ayudan
a salvarme de la caída al abismo
que pretende devorarme.
Y es ahí cuando me siento indefenso.
Pero las voces que guardo mitigan el dolor,
me sostienen y todavía estoy aquí.
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