Se despierta el bosque luego del letargo impuesto por la lluvia.
Las ranitas callaron sus voces, los pájaros dejaron de beber
las gotas de los pétalos y los duendes despertaron de su sueño.
La función ha comenzado, la belleza estaba dormida.
Los árboles sacuden sus ramas y salpican mis mejillas.
Es como agua bendita en esta ceremonia sagrada.
La lluvia bendice la tierra agradecida y luego el viento se la lleva.
Los seres ocultos de la noche se presentan ante la luna…
Hermosa liturgia que se repite en cada lluvia repentina.

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