El Destino - MICRORRELATO

 

En la pequeña mesa del café, donde te esperaba sin ninguna esperanza porque sabía que no vendrías, ordené una copa de champagne. Al principio me asusté pero luego comencé a sorber las burbujas que me hicieron cosquillas. 

El primer trago me animó a soportar la espera y me quedé. Yo, sola en la penumbra del café, me sentí olvidada, haciendo algo tan inusual en mi. ¡Qué amor tremendo me quebraba! Quise ser una ‘mujer’ y me olvidé que estaba creciendo.

Cuando me incorporé para irme miré la copa todavía llena; me dije, “¡Qué gasto inútil!”. Se me cayó al piso una moneda, me agaché para levantarla y te vi con una rosa amarilla en las manos.

¡Mi amor, estabas ahí todo para mi! Sin darme cuenta, con la torpeza de ahora sí una mujer, tiré la copa y el champagne se derramó sobre el mantelito. Te sonreíste y desde entonces supe lo que nos iba a pasar en nuestro interminable camino juntos.


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