El Baile - MICRORRELATO

Él sabía que Mariana iba a ir al baile pero no sabía cómo ubicarla. En ese gentío, colmado de máscaras y papel picado; el baile del disimulo y las mentiras. Él sabía que la amaba aunque no la conocía. Nunca fue capaz de hablarle y decirle lo que sentía. Apenas le conocía la voz. 

La veía pasar en las tardes de estío en su camino hacia el parque. ¡Cuántas veces quiso correr a su encuentro! Un paseo por la laguna hubiera sido ideal para conversar y enamorarse. Chascomús es hermoso.

¡Cuántas carcajadas enredadas en las serpentinas de un carnaval frenético! Él, sin embargo, siempre fue tan auténtico que nunca trató de disfrazarse, nunca lo intentó siquiera, pero esta vez estaba decidido.

Pensó en buscar un disfraz. En su búsqueda encontró uno que le gustó, era de pirata. La iba a conquistar cómo hacían los muchachitos osados, que robaban besos y conseguían caricias pero su dilema era cómo encontrarla.

Observó a todas las muchachas pero ninguna se movía como Mariana. Cuando se disponía a retirarse desilusionado, mareado de espumas de nieve química y escupiendo papelitos, la vio. Estaba sin disfraz, sencilla y sin matracas ni silbatos.

Se acercó a ella suavemente y le susurró al oído, ¿Te gustan los piratas? Ella le sacó el antifaz y le dijo, ’Así me gustas más… esta noche y todas las otras. ¿Vamos a la laguna?’ Él no necesitó disfrazarse, era así, verdadero.. Único para ‘su’ Mariana.


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