Aroma a Café - MICRORRELATO

 

Abrí la puerta. Entré cansada. Me saqué los zapatos. Arrojé la cartera al sillón Mis pasos se hundían en la mullida alfombra. Los leños crepitaban en la negra salamandra. ¡Qué delicia! El quebracho dura mucho tiempo… Ya se estaban consumiendo los últimos leños. ¡Ay, por fin en casa!

La arena quedó en el felpudo de alambre de la entrada. ¡La costa y sus cosas! Percibo de pronto ese olor a café, ese mágico café que hacés siempre. Me arrebujé en la pana verde de mi sillón preferido. La sombra de la taza me acaricia y el humito del café me hipnotiza. ‘¡Qué decir del perfume de tus manos! 

'Amor... Sentate a mi lado y terminemos juntos la tarde, disfrutándola hasta el anochecer...'.


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