Esa Mesa - OTROS RELATOS

 

El comedor se viste de fiesta, las copas rechinan aunque están llenas, el champagne salta dentro de los cristales y yo adivino tus suspiros. Mi ansiedad me consume y entonces me abandono pensando en un beso.

Todavía no percibo tus manos, solo la mía que camina sobre la mejilla de la mesa. Alma mía te espero pero no vienes, sé que estás posesa de mi presencia y no sabes cómo tratarme. Deja que te lleve el hechizo, él será tu guía.

Mi mano se desorienta, luego reconozco el camino… Ya estuve aquí antes contigo, éramos dos los caminantes, el festival de dedos, amor en penumbras y ojos ausentes en nuestras manos.


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