Una pareja baila bajo un plenilunio descontento iluminando los cuerpos apretados. A lo lejos nace una música provocativa que no logra encender la falsa pasión. El amor no se inventa, se dibuja solo para engañar a las almas.
Es muy penoso este paisaje nocturno, solo hay palabras, esas que despiertan cosas, y empañan los brillos del romance. Todo se enfría, el vacío es muy grande pero tarde o temprano el amor tocará otra vez el corazón.
Entonces las puertas se abrirán y el plenilunio hará el resto. Mi mano, húmeda por el calor de tu cintura, encenderá el fuego eterno de nuestras almas. Esta será la noche de los amantes, verdadera, única y eterna.

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