Alguien habla pero no puedo entender lo que dice, es casi un rumor persistente. No ubico la dirección. ¡Es tan cercana! ¿Y entonces, por qué no entiendo? Es muy profundo el lugar desde donde se emiten sus palabras.
Cierro los ojos y abro los oídos, es una voz intimista y, al mismo tiempo, demandante su tono. Me recorre un escalofrío, el miedo se apodera de mí y comienzo a llorar copiosamente. Alguien me acaricia y me calma, entonces dejo de llorar y la voz es más clara. Comprendo… Me reprende con cariño, ternura y amor.
Es una niña que sale de mi interior. Sí, soy yo. Estaba prisionera por el egoísmo de mi adulto. Había olvidado mi niñez, ella debe acoplarse a mi alma porque yo necesito crecer. Te dejo vivir amiga mía, volemos juntas. Desde hoy conversaremos todo en nuestro silencioso coloquio. Estarás presente cada día de mi vida, amada niña interior.

Comentarios
Publicar un comentario