Ella toca todas las noches, inclinada en su majestuoso piano de cola. El plenilunio ilumina la escena, bellísima por cierto… Un “Claro de luna” suena como un susurro romántico, envolvente. que surge de ese piano mágico. Los cabellos de Elisa se derraman sobre su delgada espalda, bucles largos y cobrizos. Esta pintura nocturna se repite cada noche como un rito sagrado de amor.
Me fascina esta sublime evocación, es muy intensa. de pronto, un perfume de violetas invade el cuarto, embelesado me siento prisionero y decido retirarme, atravesar la puerta hacia la realidad pero fue en vano, la hebra de la realidad se enredó en la fantasía, y ahí comencé a ser víctima de mi pluma.
¡Oh señora! Usted me ha enamorado, soy un cautivo de este ensueño y no deseo salir. Quisiera que sea eterno. Solo me pregunto, ¿Qué sucederá cuando acabe la noche?

Comentarios
Publicar un comentario