¡Qué frío y oscuro es esto! Me abandonó el pequeño torrente.
Comienzo a desesperar, alguien cerró la puerta y no puedo abrirla.
¡Claro, estoy sola! No soy nada, no tengo entidad.Me voy a consumir sin aire ni camino.
Soy una lágrima perdida que busca una mejilla para derramar su sal.
Mi única esperanza es que alguien afloje la puerta, con eso me alcanza para escurrirme.
Dicen que al agua nadie la para… Parece que no es así.
A mí me han bloqueado la salida, quizás para ocluir una fuerza inesperada.
A veces embestimos en el momento menos adecuado haciendo daño sin quererlo.
Perdón, en el nombre del torrente. ¡Por favor, devuélvanme la vida!

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