Primero la melodía, luego ellos.
La empatía de los corazones energiza la pasión
dando calidad a los apetitos.
Una joven se cobija rozando las mejillas
de su pareja buscando calidez, él la recibe
y la atrae a su cuerpo embriagándose de deseo.
El clímax de la melodía neutraliza el erotismo
y esta ceremonia se consume
en una bellísima sensualidad…
Sí, son ellos… Están destinados a amarse eternamente
y todavía no lo saben. Va a ser hermoso; lo presienten.
Alguien trazó un camino llamado destino.

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