El Corazón Que Habla - MICRORRELATO

El hombre no se siente bien, tiene malestar general y, lo más preocupante, es un dolor en el pecho, leve pero que lo inquieta. Concurre a su médico clínico, éste lo tranquiliza y lo deriva al cardiólogo para despejar dudas.

Ya en el consultorio del especialista la ansiedad lo va dominando… ‘¿Y si es grave? ¿Un infarto tal vez?’... Está a punto de desmayarse y piensa, dentro de la desesperación, ‘Me entrego a lo que sea’.

Los electrodos comienzan a graficar en el papel y, en cada trazo, una voz surge del aparato, dialoga con el médico que trastabilla atónito y sorprendido. El paciente tiembla de miedo; la escena es patética.

‘Mire doctor, este hombre es sano, como usted ve, está enfermo de angustia y soledad. El pánico le impide hablar, no expresa lo que siente, por eso el dolor de pecho. Cuando termine de realizar el electro, abrácelo’, le dice la voz que sale del electrocardiograma.

Luego, mucha lectura. Necesita amor, verlo escrito, poesía sobre todo. Él busca amor. El cardiólogo, boquiabierto, tan azorado que no sabe cómo continuar la consulta– ‘Doctor, ¿qué pasó? ¿Alguien decía algo recién? Oí todo lo que dijo. Es cierto. no puedo hablar, me cuesta y ni siquiera puedo llorar. El pecho se me rompe y me duele. ¿Qué me receta, doctor?’

‘Esa voz que oyó, es la de su corazón, brotó del aparato  porque era necesario oírla. Usted. debe conversar, abrirse al mundo. No hay pastillas para esta dolencia. Conectarse con la vida es el único remedio. Amar amar… eso prescribió el dueño del amor.


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