La tarde huraña evade las voces
.
En esta tertulia amena alguien amenaza constantemente la paz de la reunión.
Un lacónico despierta de repente con su repentina y perniciosa ironía.
Es un alelado comensal de las palabras.
Un badulaque pretende ser
Un tango perdido se escapa de un bandoneón.
El pastenaca que lo interpreta sigue tocando.
Solo es un babieca egocéntrico que aturde y nada más.


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