Tus ojos en las páginas de ese libro dorado que nunca terminas. ¿No puedes verme? Ni mi perfume te despierta de ese trance. Rozo tu cuerpo, te acaricio el pecho como tantas veces. Creí que no existía la distancia; ahora comprendo que todo es un engaño, un fraude. Yo no existo desde aquél día del último beso. Quiero que sepas que esto no es un espejismo, soy solo yo que quise verte.
Tus ojos en las páginas de ese libro dorado que nunca terminas. ¿No puedes verme? Ni mi perfume te despierta de ese trance. Rozo tu cuerpo, te acaricio el pecho como tantas veces. Creí que no existía la distancia; ahora comprendo que todo es un engaño, un fraude. Yo no existo desde aquél día del último beso. Quiero que sepas que esto no es un espejismo, soy solo yo que quise verte.
Comentarios
Publicar un comentario