Tarde de Estío en el Litoral - MICRORRELATO

Una de mis tantas noches calurosas en el litoral, entró por mi ventana una música por demás contagiosa, mis pies se movían solos. Dejé pasar al señor chamamé para bailar un rato. El calor perlaba mi frente y la humedad me adhería la camisa a la piel… Éramos uno solo en estas horas de estío. 

Terminado el baile creí que podría conciliar el sueño pero fue imposible. El zumbido de un mosquito me lo impedía. Encendí la luz y traté de localizarlo, sin éxito. El calvario de dormir en un modesto rancho sin ventilador ni tejido metálico para estos fastidiosos visitantes.

Decidí salir al patio y me acosté sobre el ladrillo fresco. Alcé mis ojos contemplando el magnífico cielo, libre de sufrimientos. ¡Hermoso era el plenilunio y qué decir del séquito de estrellas tan inquietas, un festival en el éter infinito!

Ya no tuve calor, me sentí acunado y me quedé dormido.


Comentarios