Solo con mi Piano - POESÍA


En este plenilunio que vino a buscarme
te encuentro solitario, sin brillo,
tan callado como yo.

¡Quiero decirte tantas cosas!
Explicarte mi abandono.
Estoy reseco como un árbol sin savia.

Mi dama de noche, furtiva como
siempre, ya no regresó.
¿Recuerdas sus finas manos ,
cómo acariciaban las teclas 
junto con las mías?

Éramos el dúo perfecto.
Tocábamos hasta el amanecer 
y luego, rendidos por el éxtasis,
nos consumía el beso.

¡No puedo sin ella!
¡Perdón señor de las melodías!
Me siento ante ti...
¿Podrías regalarme alguna de ellas?

Levanto la tapa y te descubro.
Mis manos frías te necesitan…
Quizás ella regrese.

El plenilunio se hace más intenso y
las cortinas agitan sus puntillas.
Algo viene a mí.

Sí, es ella, “Elisa”.
la has llamado, querido hermano.
Fue la melodía que le ha dado vida.

¡Gracias!, Mis manos se entibian y,
armoniosas, se unen a ella una vez más.


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