Aún te espero, amor perdido entre las décadas implacables
que amontonan hojas de un calendario amarillo;
tiempo ardiente convertido en un ataque de nieve.
Sin embargo, el corazón con vida salta en mi pecho todavía,
aunque mis manos ya no pueden moverse demasiado
para acariciar tus cabellos de ceniza.
Los años respetan nuestro paso lento,
allá vamos amor en el camino, siempre juntos,
aunque nuestras sombras se separen
para convertirse en el principio, donde todo comienza.
Antes pájaros apasionados, hoy guerreros de una vida.
Vamos en busca de un destino...
¡No te olvides el bastón, yo ya tengo el mío!
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