
Tus ojos marcan con el silencio lo que la boca no dice,
y la lágrima siempre habla con la verdad.
Nace una línea traviesa clavando su tallo en la tierra que me sostiene.
y así, perdida en la ceguera, busco tu imagen en la ternura.
Necesito el amparo que aún no me encuentra.
Deambulo en la intemperie y sin abrigo me encuentro con la sombra.
Estoy desnuda, deseo escapar y no me dejan los dueños de la noche,
esos que se confabulan, para robarme la paz.
No me ves pero estoy a tu lado; la peor ausencia queriendo ser un olvido.
Delante de tus ojos bailo la danza de la presencia,
y no llega mi abrazo a cubrir el hueco que vas dejando en tu alma.
Hay una línea que divide nuestros paraísos,
es muy fuerte y no se borra, nadie puede ni podrá,
sólo nosotros cuando volvamos a verla.
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