El romance es un leño encendido, una flama que dos almas se regalan para abrigar los suspiros de deseo, pero esta pequeña hoguera va creciendo y se convierte en el fuego eterno de dos vidas.
Cuando es verdadero, no se apaga nunca y la templanza de los años entibia las caricias y nos acompaña a lo largo de la travesía. Cuando surja no sabrás qué hacer, es tan impactante que dudarás de su realidad.
El romance brotará de tus labios y el beso inicial encenderá los leños y la besarás en cada crepitar, el idilio estará instalado. Cuando te suceda verás que lo que te digo es cierto… Y si la brisa se convirtiera en viento intenso, siempre volverá a salir el sol.
Hay romances ligeros como soplos que, aunque cortos, terminan para volver a nacer en otro corazón. Cuando llamen a la puerta, no los dejes escapar; todo se renueva y un día, alguien ya no te dejará.

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