Detrás del Vidrio - MICRORRELATO

El sol templa el vidrio que me separa de este día creciente. Sentada a una mesa pequeña abro la puerta a los recuerdos, entornando los ojos por el resplandor de las evocaciones, una y otra, como monedas de plata, las fui acuñando en el cofre de mi corazón. Hoy las arrojo devolviéndolas al destino.

Disfruto de este café caliente, me reconforta, lo agito con la cucharita y sorbo la espuma ‘achocolatada’. Mi discreto placer de esta tarde que contribuye a encontrarme otra vez conmigo. Necesitaba mirar la vida a través de un cristal, elucubrando mi próximo sueño y no defraudarlo como siempre.

Una mano se posa en mi hombro y una palabra acompaña el gesto, “Hola.”. Dejo el pocillo y contesto, reconociendo la voz que me saluda y la mirada azul que me convoca y me digo, “No te deslumbres tan rápido, siempre hay tiempo, el corazón ya es un sabio en tu pecho, no lo empujes el sabrá como hacerlo”.


Comentarios