Me regalaste el corazón en vida, desde ese día latimos juntas para siempre. Hoy todavía acaricio la caja, descansa en mi mesa de noche guardando tus pañuelos bordados. Te prometo que esta reliquia, cuando yo me vaya, quedará en buenas manos, eso sí, la dejaré abierta y me llevaré la llave.
Me regalaste el corazón en vida, desde ese día latimos juntas para siempre. Hoy todavía acaricio la caja, descansa en mi mesa de noche guardando tus pañuelos bordados. Te prometo que esta reliquia, cuando yo me vaya, quedará en buenas manos, eso sí, la dejaré abierta y me llevaré la llave.

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