
expresan con coraje lo que no pueden decir en su casa.
No todo lo que nace es bien recibido, ni todo lo que se dice es comprendido.
El tiempo agota acumulando los suspiros, esos llantos secos y la congoja quebrando el espíritu.
La angustia del 'no poder ser' afronta una sanción, esperando siempre volver a nacer.
El adulto se construye, es el fruto de la semilla, un niño que a veces está perdido.
Cada uno tiene su camino; está trazado, sólo hay que buscarlo.
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