Mi Amiga - RELATO BREVE

Me encanta mi vestidito amarillo siempre almidonado como el día en que llegué a este cuarto tan iluminado. Unas manos pequeñitas me acariciaron con gran suavidad, ella, una niña pero mayor que yo, me sentí protegida; vinieron las caricias y una lluvia de besos después. 

Un día la nena entró corriendo al cuarto y me dijo ‘¡¡¡Hola Marilú!!!’ y supe que ese sería mi nombre. Me gustó… Corto, delicado, el nombre justo para una damita como yo. Mis labios finitos y apretados no podían emitir sonido alguno, yo pretendía decirle algo a mi amiga ¿Y cómo iba a ser este coloquio incompleto? Quería decirle ‘yo soy tu amiga’.

 Es más, yo no sabía su nombre, no podía preguntarle; me sentí mal. La porcelana de mi cuerpo amenazó con estallar de tristeza pero nada dura mucho tiempo. Una señora abrió la puerta emprolijó el cuarto, por demás desordenado; sí, mi amiguita así lo dejaba todos los días. Me olvidé de contarles que convivo con otras damitas que como yo no hablan por lo que no pude interrogar a ninguna.

La señora regresó al dormitorio y gritó, ‘Perlaaaaaaa, vení querés a arreglar todo esto’, ahí me puse a llorar de alegría, con el llanto seco de las muñecas. Mi amiga se llama Perla, la desprolija niña que me colocó en la repisa grande junto a otras muñecas. ‘¿Sabes? Tengo miedo que Perla no me cuide como antes porque hace tiempo que no me habla. ¿Para qué me llamó Marilú si ya no me nombra?... Y yo, sin poder nombrarla.

Lo que Perla no sabe es que mi pelo es natural y mis ojitos movibles miran de verdad, soy casi humana. Me falta su cariño para que mis labios se abran y el soplo de mi voz la llame siempre. Espero que la magia de este mundo infantil, poblado de muñecos, nos toque a todos y comencemos a nombrarnos.

 

Comentarios