Pensar en silencio, a solas, con el cuerpo desnudo desvistiendo el alma.
Lejos del pudor, una muchacha posa ante un dibujante que acaricia la cartulina, blanca, como el alma de esta señorita.
El artista comienza a trabajar mientras Rita Hayworth lo mira con pasión desde una foto enmarcada en un portarretratos, entonces, el dibujante la retira de su vista para poder continuar con sus trazos.
El embeleso flota en este pequeño atelier… Dos mujeres hermosas necesitan de aquel hombre, una desea ser dibujada, así, sentada en el desgano de sus pensamientos; la otra reclama un beso y aplauso de admiración.
La carbonilla se pasea por el papel blanco reproduciendo formas quietas; ya casi termina cuando de improviso un golpe anuncia un vidrio roto… Es Rita que se cansó de esperar; él se estremece y la carbonilla se deshace entre sus dedos.
Una nueva magia transforma la situación y todo concluye en una nebulosa total.

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