Conjuro - POESÍA

 

Tu mano en la mía y el tiempo que sopla en los cuerpos, 
la magia se ha cernido sobre nuestras presencias.

Hoy como ayer, entrelazadas las manos aquel día 
en que el espejo reflejó el abrazo y nos incitó al beso, 
ese, que empañó el cristal en una tarde.

El conjuro nos trazó un camino que aún no termina; 
siempre hay una nueva morada que visitar. 
Eres el dueño de mis latidos 
y el primer aire que respiro en la mañana.

No temo a la muerte porque sé que la abordaremos 
atravesando el Portal de La Vida. 
Lo nuestro es infinito; nos acompaña el espejo 
para que sigamos viéndonos, aún, en la eternidad.

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