
la magia se ha cernido sobre nuestras presencias.
Hoy como ayer, entrelazadas las manos aquel día
Hoy como ayer, entrelazadas las manos aquel día
en que el espejo reflejó el abrazo y nos incitó al beso,
ese, que empañó el cristal en una tarde.
El conjuro nos trazó un camino que aún no termina;
El conjuro nos trazó un camino que aún no termina;
siempre hay una nueva morada que visitar.
Eres el dueño de mis latidos
y el primer aire que respiro en la mañana.
No temo a la muerte porque sé que la abordaremos
No temo a la muerte porque sé que la abordaremos
atravesando el Portal de La Vida.
Lo nuestro es infinito; nos acompaña el espejo
para que sigamos viéndonos, aún, en la eternidad.
Comentarios
Publicar un comentario