A veces la tenemos prisionera, la tapamos con otros ruidos fatuos que callan apagando el deseo interno de “ser nosotros“. Somos divertidos, populares, de bolsillos llenos y almas vacías... ¿por qué?
Somos injustos; el fraude se retrata en el espejo de un corazón insatisfecho. Nuestros ojos perpetuos son los guías que comenzaron a iluminar el camino, todavía lo hacen, no los niegues. Oigamos el mensaje, su voz es el tañido de esa campana que nos despierta y que un día nos hará libre de verdad.Descubramos el tesoro anhelado de las metas por nacer; estamos a tiempo de abrazar el deseo, propio de una identidad, con el que hemos nacido. El grito sublime de libertad; el “yo soy” golpea a tu puerta, no lo dejes afuera, merece entrar, es la piel de tu existencia y necesitas respirar.

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