
Una vez hicimos un pacto, acuerdo de amantes escapando en los amaneceres culpables, pero fue para siempre, no lo olvides; no matar el sentimiento aunque tengamos que vivirlo en secreto.
No sueltes mi mano, te llevarán los vientos y te voy a perder en las verdades soberbias de la vanidad perversa. El amor nos bendice y queda poco tiempo, dame la mano, volemos hacia esa línea que divide la vida y la apariencia.
Jamás podremos ser libres si se nos escapa el destino. El tiempo se escurre, cerremos las puertas; este es nuestro lugar, el abrigo al rescoldo de la hoguera.
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