
el agobio de rutinas arrepentidas
y cansancios sin sentido.
Un desperdicio de energía que se filtra
entre sus manos empalideciendo su aura.
Es por eso que te digo padre, donde estés,
en la penumbra del universo que te cobija,
‘Mira la elección de mi camino, te lo dedico,
es un regalo; algunas de tus palabras anidaron
en mi corazón y pudieron sostenerme’.
He combatido a los demonios
que pretendieron poseerme;
estoy limpio, libre, descanso en tus brazos.
Alivia tus culpas, aún con ellas
me has rescatado, ya no eres una sombra.
Alivia tus culpas, aún con ellas
me has rescatado, ya no eres una sombra.
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