Tus Labios - RELATO BREVE


Carlota corre por el parque de su casa, está apurada, quiere llegar cuanto antes. Marcela, su íntima amiga, casi una hermana, invitó a Claudio al té de la tarde; lo arreglaron entre las dos. Carlota está loca por Claudio, ¡también, semejante ejemplar masculino! Lo tiene todo, pinta, una educación intimidante, en fin... unos atributos interesantes.

La muchacha sale de la ducha, seca sus cabellos lacios y pesados de un castaño brillante; ella también tiene los requisitos necesarios de la belleza. ¿Habrá reparado Claudio en esta mujercita enamorada? Carlota prepara toda la artillería, no quiere fallar, el blanco es móvil pero ella es ágil y no se le va a escapar.

Botas negras como el pantalón chupín, remera roja, cuello volcado, en fin... todo para destacar su hermosa figura. Llega el momento del maquillaje, suave en tono beige, algo de rubor, líneas en los ojos resaltando su intrigante mirada. Carlota piensa en Claudio, en sus ojos verdes escondidos entre unas pestañas oscuras y espesas y en esa sonrisa pícara y contagiosa. Esta mujercita se ha enamorado.

Ahora decide pintarse los labios, elige el color, vacila y acaricia sus labios con el dedo índice recorriendo el contorno de su boca; todo se oscurece. Claudio frente a ella se aproxima, están muy cerca y se besan con tibieza romántica estrenando un romance esperado. El momento sublime de dos personas enamoradas está instalado, las palabras acompañan el idílico contacto y se oye un tímido ‘te amo’.

De pronto un sonido intenso sobresalta a Carlota y, entonces, despierta del maravilloso sueño que acaba de tener. Es el teléfono…

- ‘¿Hola?’ - dice la muchacha.
- ‘Hola’ - dice Marcela - ‘¿qué haces ahí todavía? Claudio ya está aquí, ¿Qué pasó? Dale, vení’.
- ‘¡Ay, ya salgo! Después te cuento, estoy en las nubes, enseguida voy’.

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