
La luna se adueña del cielo. ¡Enciende la luz! Esa lámpara te puede ayudar. La bohemia se instaló en tu casa, déjala, ya no la puedes parar. El tiempo marca al paso dentro de la caja plateada y vos te olvidas que el mañana existe, en este hoy tan tuyo estás gastando horas, no sigas este ritmo. Te va a sorprender el amanecer sin haber hecho nada, esa nada en la que estás inmerso y la pared metálica que levantas todos los días es cada vez más pesada.
Las ventanas están olvidadas pero tu puerta corrediza está siempre abierta, encendiendo el fuego de un día igual a otro. La taza humea sobre la mesa plagada de noches consumadas. Mira tus manos húmedas y frías, entíbialas. La vida golpea y la puerta sigue abierta, tienes los ojos pesados de sueño contenido. No se puede despertar sin haber dormido, apaga la lámpara, ya no te hace falta.
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