Salón de Fiestas - MICRORRELATO


¿Dónde se fue este hombre? Hace un rato que no aparece. No sé qué hacer, no conozco a nadie, mejor voy a integrarme al resto de los invitados. Estamos todos en la misma situación. Somos desconocidos entre sí y el anfitrión brilla por su ausencia. ¿Cuál es su propósito?

Estoy haciendo un estudio de mercado de este sesgo social en que me encuentro. Las edades oscilan entre veinte y setenta años más o menos, señoras veteranas, chicas en edad de merecer, chicos indefinidos, señores maduritos, algunos ya pasados de cocción; en fin, lo que hay en plaza.

De pronto advierto la presencia de una señora grande, no es una anciana, no lo es, tampoco es joven; la piel bronceada y un cabello matizado en azul enmarca su rostro agradable y distinguido, una sonrisa blanca y todavía seductora. ¡Qué señora! Ríen sus enormes ojos pardos agitando las espesas pestañas. La contemplo y me dedica una mirada de terciopelo.

Puede ser mi madre pero no lo es, mi hermana mayor pero no lo es; me atrae. ¡Qué belleza tan especial! Brillan sus labios húmedos, algo quiere decirme. Y en este momento descubro el señorío de una dama. Bajo la cabeza, evito su mirada. Respeto a la señora; me enamoro de la dama.

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