
Estoy encaprichada con la voz de mi texto, hoy las manos de mis versos están locas, desenfrenadas acarician los pétalos de estos jazmines tersos.
Nos vimos en el parque después de tanto tiempo, me los regalaste otra vez. Quise cortar camino para llegar a casa, estoy cansada, se acerca mi amiga la vejez. Beso tu mejilla esperando gires la cabeza para rozar tus labios como ayer.
Lo nuestro no es tiempo perdido, es recuerdo, es la misma fuente que nos dio de beber. ¿Es casualidad este encuentro? Te digo ‘nada es casual’, alguien movió los hilos, nos mira y sabe de este amor.
En aquellas tardes de verano bajo los tilos me dijiste ‘te amo’ y no supe qué decir, me ahogué de amor; estábamos enamorados, no lo podíamos creer. Y ahora te miro como antes en el mismo banco aquí sentados.
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