Amistad, comunión de almas, sintonía en las vivencias.
No importa si hay ausencia, el sentimiento es omnipresente.
Por eso, cuando me hablas comprendo,
trato de asistirte a pesar de tu poderosa resistencia.
Hoy estoy contigo en una nueva estacada.
Tus ojos se empapan pidiendo ayuda.
Me convidas y juntas bebemos el sabor amargo de la angustia.
De pronto el agua fresca de la sonrisa nos ahoga,
es la alegría de estar vivas, triunfa la esperanza.
Y en esta renovada liturgia se establece la entelequia.
Sé que mañana tendré tu mano y oiré tu voz grave y somnolienta
plasmando mis avatares en el papel blanco de tu conciencia.
Y llego al final del camino libre de atajos y entretiempos.
Un viento suave aleja las dudas y el dolor vuela, buscando anidar en otro lado.
Querida amiga, huye de la borrasca, entorna las hojas de la ventana.
Hay corazones yermos que pretenden robar el tuyo.
La ventana de tu pecho purifica la integridad de las palabras.
Ellas son las voces de un lenguaje universal que sólo leen... los que aman.

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