La Recompensa - RELATO BREVE


A lo lejos, los pinos de un bosque custodian la entrada a una casa blanca de tejado negro. La noche se derrama sobre esta visión remota y furtiva detenida en un recuerdo constante. Tras las ventanas iluminadas se vislumbra la figura de una robusta mujer de rodete asistiendo a una jovencita en un alumbramiento difícil, la niña mujer se debate pariendo una hermosa criatura, una beba sin padre que ya respira ausencias. Si, acaba de perder a su madre, la jovencita ha muerto, no pudo resistir el esfuerzo, muy débil para dar vida, entrega la suya. Esta mujercita bellísima de melena caoba y brillante bañada de soles, de días de amor y de besos concibe fecunda y enamorada.

Un soplo de tiempo proyecta una nítida imagen, un hombre maduro, canoso caminando sobre las lajas que conducen a una casa blanca de tejado negro. La mañana despunta y el sol augura un hermoso día. Pedro golpea la puerta, Martina le abre.

- ¡‘Señor Márquez, qué gusto conocerlo! ¡Al fin! Siempre trato con su secretario. ¡Qué enorme alegría! Desde ya le agradezco el reconocimiento que tiene para mis pinturas pero no me explico, hay otros alumnos que pintan bien en el instituto, ¿Por qué me eligió a mi?, ¿Puedo preguntar quién lo contactó conmigo?
Pedro traga para poder hablar. Sí, el señor Pedro Brown es en realidad su mecenas, a él tiene que agradecerle.

- ‘Mira Martina, te entrego la tarjeta de este hombre, es muy rico materialmente pero tiene una pobreza de alma y una tristeza eterna como este sol que acaricia tus cabellos. A propósito, ¡qué color tan particular! Se diría que es algo así como caoba’.

Sólo un segundo se detuvo para estrechar los brazos de la niña, ‘ahora no’, pensó, a veces la verdad no sana, enferma los corazones.

- ‘Martina recién nos conocemos y un inmenso cariño se apodera de mi corazón, permíteme que te abrace. Bueno, nos mantenemos comunicados, alguien pasará a recoger los cuadros. Aquí tienes el cheque’.

Marina irrumpe asombrada…
- ‘¿Pero me paga antes de llevarlos?’.

- Sí, ahora no puedo llevarlos, no tengo tiempo ni lugar en mi auto. Quiero que vayas pensando que las pinturas van a una galería de arte que ya elegí, te va a encantar.

- ‘Pero señor Márquez, ¿tanto confía en mí?’.

- Sí chiquita, vas a ser una gran artista. Ah, me olvidaba, el señor Brown está de viaje, la semana que viene regresa, llámalo, le agradará conocerte’ .

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