La Cultura es Eterna - OTROS RELATOS


La cosecha debe ser abundante, como lo fue la siembra; el agua no debe faltar, esa es la savia de la Tierra. Las grietas de la ignorancia no deben aparecer, una llanura reseca no da fruto, un corazón sin lágrimas no da vida.

En el surco profundo de la existencia hay semillas que esperan reventar gozosas, aportando en algún mañana el amparo de la espesura, el alivio de la sombra, la que luego proyecta la eternidad de nuestros huesos que alguna vez fueron destino de otros, deseos de aquellos que forjaron ideas y pensamientos esculpiendo las mentes con cinceles de palabras.

Es por eso que la luz tan blanca me encandila, me siento tan poca cosa que no me animo a gritar ‘¡ya lo entiendo!’. Estoy ávida de conocer otras tormentas, de oler otros papeles y acariciar nuevos pensamientos.

El patrimonio nos merece, destruyamos la soberbia, esa señora impertinente que hace frente con la ignorancia y la barbarie; ya está vencida, el saber ocupa todos los lugares, no hay tinieblas, los vampiros no existen, nadie escapa de la luz del día.

¡Bienvenidas las letras! Acordes de esta melodía diagramada en la partitura gigante de la cultura. Es eterna, prodigiosa, nos viste de fiesta y nos invita a bailar con la sabiduría.

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