
El aire es puro y liviano como el beso de un niño. La orquesta se ha ido, volverá más tarde cuando tú la convoques y comenzará la función. Es así como ellos recibirán de tus manos cansadas los sabores del tiempo, cuando la luz se duerma y la paz solloce en tus labios. Tus manos pintarán un cuadro de palabras traviesas, llevando un mensaje para que alguien escuche.
Hay quien espera más de los pensamientos. Un suspiro, una llave en la puerta. ¡No cierres tu libro!
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