
Venceré con la fuerza de mi humildad, con la valentía de mis derrotas y alejaré a esta turba que, en un torbellino, viene por la integridad de mi vida.
Lucharé ante el insulto defendiéndome con el escudo de mis pensamientos; serán proyectiles dirigidos a blancos certeros de aquellos que descuidan sus guardias blandiendo espadas de apócrifas verdades.
La libertad golpea a nuestras puertas, es preciso que echemos de los umbrales a la ignominia. Llegó la hora de partir, la libertad puja por salir del vientre. Bienvenida criatura, acunaremos tus preceptos y crecerás como una rosa…
Veo muchos pimpollos pero también algunas espinas.
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