Los golpes y los gritos te sumergen en las sombras de un mundo sin voces.
Una conjunción de imágenes calladas.
Te castigan los silencios como látigos lastimando tus perdidos ecos.
No pierdes la sonrisa aún cuando la ironía de los crueles te saluda.
Has perdido el lenguaje de los sueños, tienes el llanto contenido.
Tus labios descansan, no puedes decirme tu nombre; escríbelo en mi alma.
Los espectadores burlones te adulan con discursos de bufones.
Sabes que te insultan y bajas la cabeza embistiendo enloquecido.
Este viaje lento y recurrente hasta hoy es sin retorno.
Dame tu mano inquieta, cambia tu destino, tus ojos en mi boca y el alma vacía.
Colma tu fuente de palabras entendidas; comienza con las mías...

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