El Árbol de Invierno (Eterno Peregrino) - POESÍA


Peregrino, el sol te encuentra siempre,
el agua te nombra,
el viento perpetúa las arrugas de tu rostro,
secando tu corazón solitario.
Eres un árbol de invierno;
los frutos y las flores te niegan su presencia.

¿Qué fuerza te conduce?
Tus pies no tienen edad, no descansas
Jamás un vagabundo, jamás un penitente;
eres el dueño de tu muerte,
no te atrapa la vida,
los caminos te despiden, no vuelves
el recuerdo es tu alimento
y la plegaria se hace silencio en tus labios.

Nunca piensas, sólo continúas caminando;
no respondes, no preguntas;
tus ojos son vigías, caminante
y tus manos yacen ocultas bajo la túnica oscura
que perfila tu figura.
¿Eres acaso una sombra, una visión efímera de un alma sin destino?
¿Crees que nada podrá detenerte?
Yo te aseguro, eterno pasajero,
que alguien pondrá una mano en tu frente.

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