La puerta se abre y ella la cierra despacito con el pie izquierdo y, forzada, la llega lentamente a la mesa. ¡Cuarenta pantalones, cuántos ojales, cuántos bostezos! Marina tiene cuarenta años, la sola de siempre, alegre de a ratos de felicidad prestada, ella la elige y la consuma como propia.
¡A coser Marina! Obediente a esa orden imperativa, tan interna como su respiración, comienza la tarea. De improviso el silencio se rompe y una música cercana la sobresalta, le gusta, la embelesa.
- '¿Qué sucede Marina?'. Abre la ventana y el patio le devuelve una caricia, Antonio Prieto la invita a bailar, te fascina y caen los hilos de tu delantal.
Cada año, no importa si es enero o agosto, sus manos arman un vestido que nunca estrena, como muñecos de trapo sin vida, todos están colgados.
Marina sale al patio y la melodía es aún más intensa; cuatro baldosas marcan el perímetro de su baile, está azorada pero sus pies no se detienen, continúa bailando.
Marina sale al patio y la melodía es aún más intensa; cuatro baldosas marcan el perímetro de su baile, está azorada pero sus pies no se detienen, continúa bailando.
De pronto estás en el zaguán, abres la puerta.
-;'Cuarenta Marina, cuarenta!'
La calle la conquista y corres tras Juanita que taconeando se aleja por la vereda. Va muy apurada pero la alcanza.
- ‘Hola, ¿Cómo te va?
- ‘Bien, ¿y vos? ¡Estoy retrasada, chau, hasta luego!’. le dice mientras la organza flamea en el viento, entonces Marina agitada, casi con desesperación pregunta:
La calle la conquista y corres tras Juanita que taconeando se aleja por la vereda. Va muy apurada pero la alcanza.
- ‘Hola, ¿Cómo te va?
- ‘Bien, ¿y vos? ¡Estoy retrasada, chau, hasta luego!’. le dice mientras la organza flamea en el viento, entonces Marina agitada, casi con desesperación pregunta:
- ¿Dónde es el baile?

Comentarios
Publicar un comentario