Sí, mi ventana me conecta con las copas frondosas de los árboles centinelas del Jardín Botánico. Allí, el verdor me hipnotiza aunque no lo tengo cerca, si fuera por mí tendría un árbol en casa pero no se puede; me conformo con una maceta con un "ombú bonsai" que me guiña un ojo.
Todos los días mis plantas me saludan, las amo. Detrás de las ventanas la lluvia cae sobre las copas. Me emociona ver esta imagen recurrente, el agua cae intensa sobre las hojas. Me siento pequeña en una nube de fantasía, solo estoy tras los vidrios cada día.
Por ahora mi ventana me hace viajera, mañana al abrirla me regalará primavera y todo será distinto pero no olvidaré tu amistad de vidrio y color, mi querida compañera. Sentiré la calidez del aire sobre mi piel ávida de naturaleza, estaré completa...
...y el alma de fiesta.

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