(Poesía de mi Mentora, Norma Carpi)
Nacer, morir.
Voló con alegría.
Se arrodilló a disfrutar el perfume de las pequeñas y bellas flores,
tan delicadas como su propia vida.
Como en un juego, trataba de atrapar entre sus manitas
la luna que se reflejaba en el agua cristalina de la laguna.
Volvió a casa compungida, no pudo ser ; quizá mañana.
Sí, mi querida niña, empezaba el tiempo de los “mañana”.
Niñez, juegos y alegrías ¿y después?... mañana.
¡Cuántos “mañanas” pasaron!
Adolescente, señorita, feliz, enamorada.
Los chicos, la belleza y la picardía.
Orgullo, temor, preguntas, curiosidad.
¡Tantas cosas desconocidas!

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