Los labios no expresan totalmente lo que queremos decir, una mirada puede más que una palabra; es una caricia o un desprecio, los ojos son los mensajeros del alma, solo pronuncian la verdad. A veces me conducen y emprendo un viaje del que nunca deseo retornar.
Organizo el itinerario de cada viaje, los únicos invitados somos yo y los espejismos de colores, y luego acuden aquellos a quienes no llamé. Miro mis ojos plenos pero cansados de tanto viajar; hoy los cierro, me comunico con mi mundo interior… ¡Sorpréndeme vida!
Te voy a contar...

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