Mis Viajes - OTROS RELATOS


Cada tarde, cuando las horas promedian un momento de silencio en el que quedamos a solas con nosotros, busco un espejo, el de siempre, no importa su tamaño, basta que pueda mirarme y hablar con mis ojos. Ellos, los testigos de tanta historia, a veces brillantes de alegría, otras opacos de tristeza, otras húmedos de dolor. Mis compañeros, ellos me enseñaron el lenguaje interior con el cual no se puede mentir.

Los labios no expresan totalmente lo que queremos decir, una mirada puede más que una palabra; es una caricia o un desprecio, los ojos son los mensajeros del alma, solo pronuncian la verdad. A veces me conducen y emprendo un viaje del que nunca deseo retornar.

Organizo el itinerario de cada viaje, los únicos invitados somos yo y los espejismos de colores, y luego acuden aquellos a quienes no llamé. Miro mis ojos plenos pero cansados de tanto viajar; hoy los cierro, me comunico con mi mundo interior… ¡Sorpréndeme vida!

Te voy a contar...

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