Un gran espejo en toda su extensión, el que tengo no alcanza, está incompleto no puede albergar tanto bagaje ¿qué debo hacer?
Necesito vaciar el cuenco de imágenes, palabras y sollozos para aliviar la carga y volver a empezar. Descubro que no es el espejo, ya no, ese cristal se ha roto esfumándose en la ‘sin razón’ .
Todo ha quedado grabado en la infinitud de mi alma, allí no existen espejos rotos, las imágenes están pintadas, nítidas y perfectas...
te las devuelvo Universo, ya no son mías.

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