La Vida es una Sorpresa - MICRORRELATO


Somos algo construido, elaborado, un producto del alma. Hoy administré mi tiempo y fijé mis ojos en el pasaje lento y seguro de la arena del reloj. Tras el vidrio, que agrandó su tamaño, te vi abatido y absorto en la negrura de un desánimo doloroso. Siempre aborté tus palabras con el desprecio de la indiferencia, luego un portazo y la lágrima.

Perdón hijo, el machismo irreverente me cegó, y no pude verte. A tientas gritaba tu nombre. Ahora comprendo, no puedo seguir empañando el cristal de tus veinte años, no más. No supe valorar la transparencia de tu confesión, no quise aceptarla; comprendo la elección de tu camino, no soy tu dueño, tu brújula no es la mía.

El hecho de haberte traído a esta vida no me da derecho a querer cambiarla, todos somos semilla cultivada en nuestra tierra y lo que brota es sagrado, debe vivir libremente. Es por eso hijo, adelante ilumina tus pasos con la sonrisa de la alegría. Te amo, "no te vayas sin darme un abrazo".

                                                Papá

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