Son como aves precursoras que el viento graba en la mejilla de la eternidad.
Son poderosas voces que imaginan más de lo que expresan,
como campanillas inoportunas, enmascaran los pensamientos.
Cuidado con ellas, no siempre son perfectas, tal vez bocas involuntarias
acusan pecados que no existen ¡Cuidado! Son indelebles.
No pronuncies el discurso del odio manchando lo que la realidad no expresa.
Amordaza la ira, ya se abrirá una puerta, el caudal de tu río aumentará
y podrás decir tantas cosas cristalinas, veraces, únicas.
Purifica las voces del alma y serás dueño de tus palabras.
Estas figuras caminantes pujan por nacer, la verdad las dignifica
y dejarán de ser sombras para presentarse en el escenario y ser oídas.
¡Cuidado! No las abandones.

Me encanta este poema. Me hizo reflexionar...
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarMuy lindo y cierto.
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