Es la noche, ahí en donde siempre se terminan las luces y comienzan las palabras, las sombras y los temblores.
El sonido del silencio, tan absurdo como extraño, se apodera de nuestros sentidos,
Somos cada vez más personas esperando alertas, que algo se rompa y estallen los cristales; el prisma del miedo se ha roto justo sobre nosotros.
Luego viene la calma, los actores de la oscuridad inician su función, son almas fantasmagóricas, bailan su angustia eterna y nos invitan a la danza a plena luna.
La noche también es poesía, es amor que se expresa, es miedo y, a veces, es interminable.
Espero el amanecer con ansiedad, y vuelvo a respirar en la aurora,
No quiero cruzar el puente hacia esa otra instancia desconocida, aún no es tiempo,
no quiero dejar de ser persona, la vida me completa en este plano.
No quiero irme, mañana empiezo el paseo, el trabajo y los avatares; aguardo sin embargo ese día, pero hay tiempo todavía.

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