
"el agua y la tragedia"
La mano impune y el discurso profano paren la victoria deaquellas almas impías que solo saben acuñar fracasos ajenos.
La injusticia, con su machete afilado, desmonta ilusiones,
ralea sentimientos; todo es espanto y tragedia en la superficie.
Por debajo, el lodo espera lágrimas para intoxicar las vidas.
Salvar es la consigna, salvarnos es el único paradigma.
Nada es ajeno, todo es nuestro, así lo dispuso
el ministerio de esta “humanidad peregrina”.
El mapa de las estrategias ha desaparecido, las guerras
son pírricas, el “poderoso caballero” nos ha vencido.
El poder del trueno ya no intimida, y la cobardía alimenta corderos.
Es preferible pasar “hambre” y mantenerse al cobijo,
al calor de los valores y la esperanza.
Nuestras luchas mantendrán los corazones ardientes
Conquistando, así, la paz tan esperada.
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