Te imagino comiendo a la ligera un mendrugo con pescado reseco;
La miseria que no espera y lo invade todo.
Golpeo tu puerta que, entreabierta, deja pasar a cualquiera.
Un simulacro de viento susurra sibilante “pase está abierto”;
entro y no te encuentro.
Acaricio la pintura fresca de un retrato en sepia, maravillosa obra,
y mis manos se sienten habitadas de tu presencia.
El maestro, el artista, ya regresa ha ido por otros trazos
Los pinceles aguardan la mágica carrera del carruaje de inspiración,
Imagino tus manos teñidas de pintura y lágrima
¿Cómo decirte que me veo en la tela que se recuesta en el cansado atril de tu vida?
Peregrino, detiene tu marcha; abre la puerta que he cerrado a mi espalda
No quiero que nada se interponga entre tus manos y las mías.
¡Hola señor que pintas! Deja que mis labios audaces descubran este beso.
No te eleves tanto, porque aquí abajo muero de frío, necesito tu tibieza;
Somos una hoguera incipiente y por ahora estamos al rescoldo.
Sigue plasmando mi figura; seré una modelo eterna
pero no olvides que transmito vida, luz y el vino rojo de nuestros brindis.
Te imagino a mi lado hecho carne y latiendo,
¡Que la bohemia no me robe como siempre!
Esta vez, que no se atreva.
Imagino tus manos teñidas de pintura y lágrima
¿Cómo decirte que me veo en la tela que se recuesta en el cansado atril de tu vida?
Peregrino, detiene tu marcha; abre la puerta que he cerrado a mi espalda
No quiero que nada se interponga entre tus manos y las mías.
¡Hola señor que pintas! Deja que mis labios audaces descubran este beso.
No te eleves tanto, porque aquí abajo muero de frío, necesito tu tibieza;
Somos una hoguera incipiente y por ahora estamos al rescoldo.
Sigue plasmando mi figura; seré una modelo eterna
pero no olvides que transmito vida, luz y el vino rojo de nuestros brindis.
Te imagino a mi lado hecho carne y latiendo,
¡Que la bohemia no me robe como siempre!
Esta vez, que no se atreva.

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