a la lágrima y a ese estadio de fracaso.
Fluye mi discurrir entre las palabras que, huérfanas de alegría,
claman por un poco de candor en lo que plasmo.
Pero todo está cambiando desde que te vi, aunque platónico mi deseo,
certero es el flechazo que hace blanco en tu corazón
Me has detectado, lo sé, espero un recibo, un gesto virtual;
algo va a suceder. Mis palabras se graban en oro sagrado,
“¿Que no ves que me enciendo cuando estás?”
Solía hacer canciones de tristeza, hoy solo me dedico a ser feliz.
La soledad, como una intrusa, apagaba las luces que comenzaban a brillar
y en esa tiniebla, a tientas, escribía sin parar.
¡Oh amada! En este plenilunio te veo y casi te puedo tocar.
Convierte este idilio en cercanía real. Falta muy poco, yo he cruzado el puente.
Cuento tus pasos, respiro sobre tus cabellos, dime que ya es verdad.
Despierto y sé que no estás, pero puedo percibirte;
Has cambiado el rumbo de mi genio,
tengo la esperanza de que te decidas a cruzar.

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